Como siempre, un poco de trabajo, sencillez y una alternativa no explorada.
El siguiente video es una animación en stop-motion, pero la gracia es que, aun cuando lo parece, no es plastilina: se trata de piezas de yeso.
Este tipo de animación, llamada animación por sustitución, tiene un juego de piezas preparadas con anticipación, cada una completamente rígida, pero con posiciones estudiadas previamente para lograr la simulación de movimiento fluido. El siguiente paso es fotografiar cada una de las piezas en la secuencia que le corresponde.
Aunque es cierto, Peter Jackson se encuentra entre los cineastas más propositivos e innovadores de los últimos años, también le cuelga de la espalda un peso muerto espectacular.
El señor de los anillos nunca fue un proyecto cinematográfico libre de problemas. Las anécdotas relatando el interés de Stanley Kubrick y John Boorman para sacar adelante la producción, tampoco son desconocidas.
La realización se planteó como técnica mixta: dibujo animado y filmaciones con actores —para hacer con el material referencias de rotoscopio—, en parte para delinear el contraste entre los miembros de la comunidad del anillo y los ejércitos de Saurón.
Bakshi con el reparto de El señor de los anillos en el set (1977)
Sin embargo, a la mitad del proceso, United Artists suspendió los fondos por disparidad de criterios. De tal modo, Ralph Bakshi continuó en pie hasta el final de la primera parte del proyecto, sólo con dinero de su bolsillo.
Una vez estrenada la cinta, en 1978, recaudó lo invertido y tuvo un éxito comercial decoroso, pero considerando la extensión de la obra original, se finalizó nada más el contenido que comprende “La comunidad del anillo” y la primera mitad de “Las dos torres”. La segunda película, en que estarían las dos porciones restantes, conclusión de “Las dos torres” y “El retorno del rey”, se produjo pero no alcanzó a finalizarse.
Ya solo y por su cuenta, en medio de reacciones mixtas, Bakshi decide renunciar a cualquier proyecto de adaptación para proseguir con proyectos personales. Incluso el apoyo inicial de Saul Zaentz, disminuyó hasta desvanecerse por completo.
Sin ser un hecho confirmado, fechas y evidencias indican que Saentz compró los derechos literarios de la obra, para desde allí controlar cualquier futuro movimiento de la misma, incluida la adaptación de Bakshi, justo donde se oscurece el manejo del material creado por él, para luego ser usado como referencia por Peter Jackson.
Árbol
Bakshi (1978)
Jackson (2001)
Persecución de los jinetes
Bakshi (1978)
Jackson (2001)
Moria
Bakshi (1978)
Jackson (2001)
Gandalf y el Balrog
Bakshi (1978)
Jackson (2001)
Años después, ya en el Siglo XXI, primero por quejas de Bakshi, a la que se sumaron periodistas que sabían o habían visto la realización, Peter Jackson debió responder en más de una ocasión qué pensaba en torno al trabajo de Ralph Bakshi.
Bakshi dirigiendo
Al principio, Jackson respondió “¿Ralph quién?”
Ante la insistencia y acosado por internet, mediante evidencias como la anterior, Peter Jackson reconoció que fue gracias a Bakshi que se acercó a la obra de Tolkien y como llegó a considerar la posibilidad de filmar su propia versión de la cinta. En la práctica, jamás hizo tal cosa.
De hecho, aunque sí hay elementos que pueden considerarse sus aportaciones, Jackson cometió el error de repetir escenas y las mismas libertades que se tomó Bakshi.
En el set
Llegó hasta el punto de exceder la importancia del ahora llamado PreViz (previsualización por computadora), para certificar que se trataba de una película estudiada desde todo ángulo para ser más efectiva —como si fuese cosa de ciencia. Pero en eso también se equivocó, porque hizo lo que todo mundo insiste no debe hacerse, confiar demasiado en materiales que no son definitivos, pues mientras Bakshi usó el rotoscopio hasta el cansancio, el empleó en exceso el PreViz.
Así, cuando Jackson cumplió con su cometido, tres películas de “El señor de los anillos”, para que le soltaran los derechos para filmar su propia versión de King Kong —convenio y razón porque aceptó el proyecto de Tolkien—, armado con guión, fama y equipo de cómputo de alta tecnología para hacer PreViz, enfrentó la más ingrata de todas las taquillas, un verdadero fracaso: le faltó material de previsualización con sello Bakshi.
Bueno, tal parece que hasta National Geographic se sorprendió de México esta vez. En lo que va de una semana, se ha distribuido un video francamente espectacular, mantenido en secreto por un año. Se trata de una variedad de calamar con piernas articuladas, muy, pero muy semejante a las naves trípode que mencionó H. G. Wells en “La Guerra de los mundos“.
El pequeño detalle es que la criatura tiene más semejanza con un extraterrestre que un animal marino. Ustedes dirán.
Magnapinna 02
Magnapinna 03
Magnapinna 04
Magnapinna 01
A estas alturas, resulta deprimente que tratándose de fauna y medio ambiente, la gente se sorprenda de la verdadera diversidad animal oculta por todas partes en nuestro planeta. Para muestra, aquí hay otro ejemplo:
En realidad, lo terrorífico del primer video es que, grabado en el Golfo de México con tecnología de punta y a dos kilómetros y medio de profundidad, ¿no se supone que sigue sin firmarse un solo convenio con Pemex, para enterarnos de compañías transnacionales como Shell meten equipo de exploración del suelo marino sin autorización? Pobre Mouriño, de lo que te perdiste.
El momento en que Moore escribe Watchmen, tiene todo menos buenas expectativas. El título es fiel testigo de su tiempo: guerra nuclear como peligro inminente, crisis política en los bloques social-comunista y capitalista; el nacimiento de la tecnología de cómputo, en calidad de alternativa para control, amenaza y dispositivo de poder; condiciones económicas cuestionables, insatisfacción social, así como un entorno moralmente ambigüo.
Pero lo que preocupa a Moore son dos cosas: pérdida de la inocencia y sublevación/corrupción del poder. Determinada calidad de vida para la que fantasía, honor, dignidad, voluntad, dejan de ser ideales vueltos nociones abstractas sin sostén ni propósito. Asimismo, una vez perdida la dimensión pacificadora de la imaginación, una condición constructiva pese al absurdo cotidiano, un estado de esperanza activa que lucha por sí misma sin importar el panorama, todo se sustituye por apetito desmedido de control, omisión del prójimo, al igual que desvanecimiento de toda frontera humana frente al derrotismo.
En otras palabras, que el individuo pierda todo punto de referencia, ante la capacidad aniquiladora del proceso civilizatorio en sí.
Pero no era una idea nueva entre los temas tratados por Alan Moore, a propósito de las preocupaciones del autor. De hecho, años antes de Watchmen, en 1982, desarrolló el planteamiento del “superhombre” nietzcheano, desde la perspectiva del “superhéroe” de los cómics, todavía hoy consumada como LA narración definitiva en torno a la utopía de criaturas superiores al hombre, con atributos y cualidades semejantes a las de dioses: Marvelman/Miracleman, donde elaboró las consecuencias últimas de semejante estado de descomposición humana, consumada por la figura del superhombre.
El prólogo, basado en una de las aventuras del personaje original de los años 50, Moore lo trabajó de tal modo que sirviera como parteaguas para el desarrollo de todo el argumento: personas ordinarias soñando con un mundo maniqueísta, donde caos y orden pelean entre sí, aunque en la práctica tal premisa corresponde a otra cosa.
Miracleman, Página 01
Miracleman, Página 02
Miracleman, Página 03
Miracleman, Página 04
Miracleman, Página 05
Miracleman, Página 06
Miracleman, Página 07
Miracleman, Página 08
Miracleman, Página 09
Miracleman, Página 10
Miracleman, Página 11
Es en el remate como se aprecia el genio de Moore. En lugar de un relato según la costumbre de la época —en apariencia, a donde se dirige—, el autor modificó el tono para pasar de un pretexto gratuito a una tesis escalofriante: ¿qué ocurriría si una sola de semejantes personas pudiese adquirir poderes como los mencionados? La mentalidad de un niño con el poder de una bomba atómica, incapaz de distinguir matices ni ligeras variaciones que marcan el acento en cuestiones de tipo afectivo.
Es decir, ¿qué pasaría si un individuo sin suficiente conciencia de sí mismo, se convirtiera en la cristalización perfecta de todos los aparatos de poder que se supone conforman una civilización? Esto es, en lugar de adquirir conciencia propia.
Hasta aquí, debe quedar claro el contraste entre Miracleman y Watchmen, a propósito de esta posibilidad: superhombre versus superhéroe. Sin embargo, en ambos casos está de por medio el planteamiento de una distopía/utopía, donde las dos variedades se manifiestan; asimismo, los distintos tratamientos que involucra cada una.
Miracleman
Despedida
Monte Miracleman
Final
Watchmen
Manhattan, Laurie 01
Manhattan, Laurie 02
Manhattan, Laurie 03
Así, una de las grandes quejas en torno a la obra, adaptada sin considerar los pequeños giros, las sutiliezas propias del trabajo que representó conjurar una de las piezas más elaboradas en la historia del comic, es el verdadero reclamo de Alan Moore, cuando muestra su malestar contra todo lo que involucre el cine y la forma en que se ha modificado su visión de las cosas.
Por un lado, mientras Miracleman representa una pieza magistral, es del pasado. Watchmen, simplemente por su construcción, es infinitamente más compleja desde una perspectiva literaria y de comic. Las únicas comparaciones que sostienen un parecido con la obra de Moore suelen ser El Quijotede la Mancha, cuando a la mitad de la obra es retomada por tres escritores más; Si una noche de invierno, un viajero, de Italo Calvino, con su incensante cambio de escenarios, personajes y capítulos, además de la obra de Borges. Aunque parezca exageración, no lo es.
Mucho después, esta necesidad de elevar el comic a estaturas por encima de la convención, así como transformar su visión personal de la literatura, llevaron a Moore en otra dirección, también muy cuestionada.
The Mindscape of Alan Moore
Lo curioso y único de esta declaración es que se rumoraba algo así, mucho tiempo antes de que DeZ Vylenz, realizador del documental, la captara de boca del mismo Moore. En suma, un trabajo muy valiente de ambos, a la vez que una declaración amplia y sincera como no las hay en abundancia por parte del autor, salvo en el documental Monsters, Maniacs and Moore (1987).
Faltan pocos meses para el estreno de la cinta, pero sólo como pretexto para aproximarse a otra más de las narraciones que han llevado a tan singular escritor a la cúspide misma de la fama.
…Pero no bajo la forma de un millonario excéntrico ni un justiciero disfrazado. Ninguno.
Mapa de Turquía con Batman iluminado (cortesía de Wikipedia)
Se trata en realidad de una ciudad en la provincia de Turquía. Pero lejos de ser una prueba de fe respecto al conocimiento geográfico, en estos momentos Hüseyn Kalkan, gobernador de Batman, acaba de emprender un proceso legal contra Christopher Nolan, pues en “El caballero nocturno” se hace mención excesiva de la palabra Batman, sin el consentimiento ni aprobación de los nativos turcos.
Distritos de Batman (cortesía de Wikipedia)
A ojos de numerosos espectadores, es una maniobra política basada más en el desconocimiento y los ánimos de sacar provecho que una demanda legal genuina con buenas bases, ya que la demanda no está dirigida contra DC comics, la responsable legal del personaje y propietaria del mismo.
Todo indica que se trata de obtener parte de las regalías millonarias obtenidas por los productores de la película “The Dark Knight“, hoy ubicadas entre las más grandes de la historia, casi tanto como las que recaudó James Cameron con el estreno de Titanic.
El ansia de dinero, según esto, se cifraría en sacar una tajada para solventar los problemas económicos y sociales que enfrenta Batman, pues sus estadísticas revelan que la tasa de suicidios de mujeres es mórbidamente elevado, además de enfrentar conflictos ecónomicos regionales bastante agudos.
Prueba de lo conflictivo y descabellado de la demanda, es que algunos de los ciudadanos han acudido en días recientes a realizar consultas con diversos abogados de la región, para saber si también son candidatos a una persecución legal, por el simple hecho de colocar en sus firmas y negocios la palabra Batman.
Para más información, el vínculo inferior lleva a la noticia, tal y como se publicó en los diarios de Turquía, en Estanbul.